martes, 30 de septiembre de 2014

Un misterio criptográfico en la Universidad

Siempre estamos expuestos a cantidades ingentes de información, la mayoría de las veces visual, y sobre todo escrita, aunque habitualmente paseamos por el mundo sin prestarle demasiada atención. Pero, si nos tomamos cuidado para intentar fijarnos en los detalles, a veces nos podemos llevar más de una sorpresa. La siguiente historia es un claro ejemplo de esto, ya que por prestar atención al entorno, acabé involucrado en un misterio de criptografía.

Figura 1: Un misterio criptográfico en la universidad 

Un encuentro fortuito en la Universidad

A principios de este año, caminando por los pasillos de una facultad de una universidad pública conocida tuve la “suerte” de encontrar esto tirado en el suelo, documento que me he tomado la libertad de borrar –de forma muy amateur – algunos segmentos de la hoja para no implicar a las personas de la lista.

A primera vista es una página que podría pasar desapercibida por ser una hoja con los resultados y calificaciones de algún trabajo o examen de la universidad, sobre todo por la estructura y más aún al encontrarse debajo de uno de los tablones que se usan a tal fin. La sorpresa viene cuando te paras a intentar leer detenidamente algo de lo que está escrito en ella, ya que aquello es totalmente ilegible a simple vista.


Figura 2: El extraño documento tirado en la Universidad

Cualquier otro en mi lugar hubiera dejado el papel donde estaba o, al recogerlo y verlo, lo habría tirado a la basura. Pero a mí me picó la curiosidad, así que me lo guardé para “analizarlo” más tarde en casa. El papel me recordó a los problemas y retos a los que jugaba con mi abuelo cuando era más pequeño. Al fin y al cabo, detrás del texto estaba la atracción inherente de todo reto.

Ya que había decidido que iba a jugar con esto, antes de abandonar el lugar de los hechos tuve la precaución de revisar sin éxito el suelo y otros tablones adyacentes para ver si encontraba más especímenes de este tipo, pero no hubo ninguna suerte. Este ejemplar era único en esa zona. Habría que intentar sacar todo lo necesario de allí.

Primeras impresiones sobre el misterio

Una vez en casa, confirmé mi idea de que se trataba de algún tipo de lista de clase: arriba podemos ver el encabezado con los datos de la asignatura y el curso en cuestión, así como el escudo de la Universidad (bueno, lo podrías ver si no lo hubiera eliminado de la imagen). Más abajo encontramos tres columnas, con lo que, a priori, parecen ser nombres y apellidos, DNIs y notas numéricas. El hecho de que el listado central estuviera ordenado alfabéticamente (aunque sin ningún sentido en castellano) reforzaba esta idea. Pero por qué estaba codificado era el misterio. 

Como no era el primer documento cifrado con el que me topaba, decidí intentar descifrarlo. No estaba seguro de si un escáner OCR, incluso aplicado al documento original, funcionaría correctamente para pasar los caracteres al equipo y lanzarle baterías de análisis automático, así que primero decidí tratarlo analógicamente, al estilo de mi abuelo con sus acertijos.

Lo primero que se me ocurrió fue someterlo a un análisis de frecuencia para ver qué letras o grupo de letras tenían mayor número de apariciones, pero deseché la idea por dos motivos: primero, que eso solo me serviría con los caracteres alfabéticos, no tendría utilidad ni para números ni para el resto de caracteres como puntos o comas. Y segundo y más importante, me parecía un esfuerzo importante como para hacerlo a mano. 

Así que le saqué una foto a la página y la compartí con un grupo de amigos a los que les gustan estas cosas y que a veces tienen muy buenas ideas. Introduje el tema preguntando de qué tenía pinta la hoja, y todos coincidieron en decir que se trataba de un listado de notas de la Universidad (les adelanté que no creía que se tratase de las notas de una asignatura de criptografía, aunque como idea no estaba mal). Algunos sugirieron la posibilidad de que estuviese escrito en otro idioma, aunque seguro que no era así, pues los caracteres pertenecen al alfabeto latino. Les pedí ayuda para resolver el primer reto: decodificar la hoja. Si lo conseguíamos estaríamos un paso más cerca de conocer el resto de detalles al respecto. 


Figura 3: Ideas sobre la decodificación del listado

Tras un ratito de debate (en el que surgió la útil pero aburrida idea de usar Haskell para descifrarlo), llegamos a la conclusión de que estaba codificado usando una variación del clásico Cifrado César, en la que en lugar de desplazar cada carácter (ojo, no solo las letras) tres posiciones a la derecha el desplazamiento era de una sola posición. El hecho de que se mantuviese el orden alfabético era una pista importante para ello. 


Figura 4: El debate en WhatsApp fue dando ideas

Una vez comprobado que se trataba de ese cifrado (traduciendo algunos segmentos y viendo que en efecto se corresponden con términos en castellano: González,Gómez… Y en efecto la cadena EOJ coincide con las siglas DNI) el siguiente paso era averiguar cómo y por qué. Es decir, la criminalística y la criminología del hecho. 

Es un detalle curioso el hecho de que también tanto los números (como se puede comprobar en el encabezado de la hoja, donde se lee Dvstp!Bdbel n jdp!3124.25 –Curso académico 2013,14) como los signos de puntuación estuviesen desplazados sugiere que el cambio se ha hecho sobre una tabla de caracteres, bien en un driver o bien en una tipografía diseñada ad hoc

Investigación de campo en la Universidad

Para ello el primer paso era analizar en profundidad el contenido de la lista. En efecto se trata de una lista de clase, con los alumnos matriculados en una determinada asignatura ordenados según sus apellidos alfabéticamente. En la primera columna aparecen los DNIs correspondientes, mientras que la última no refleja ni las calificaciones ni los nombres de los trabajos. En su lugar lo que aparece son los usuarios virtuales de cada alumno de la universidad.

Esta información, aunque es fácil de conseguir (pues el algoritmo que se usa para generarlos es unir las tres primeras letras del nombre y ambos apellidos; en caso de conflicto con otro usuario ya existente se añade un contador numérico al final al usuario virtual), se supone privada, de forma que solo tienen acceso a ella el propio usuario y los servicios informáticos y de administración de la universidad (según me contestaron cuando pregunté, hay veces en que ni siquiera los propios profesores tienen acceso a esa información). Por tanto y teóricamente no es algo accesible a todo el mundo (lo que supone, por tanto, una violación – aunque cifrada – de la intimidad de la gente, en especial que la persona responsable dejase el papel tirado en medio del pasillo). 

Bien, dicho esto, ese hecho despertó mucho (más) mi curiosidad: si se trata de una información ya de por sí restringida o clasificada, ¿qué sentido tiene codificarla de nuevo? ¿Quién esconde una sala dentro de una base ya secreta? ¿Y a qué fin? Además, para más INRI, usando un cifrado técnicamente tan débil (visiblemente puede que asuste). Por más que buscaba, no le veía sentido. 

Cabían dos opciones:

- Que fuese algo involuntario: que se hubiese producido un error en la impresión.
- Que fuese algo intencionado: bien como reto de alguien o para ocultar información.
Investigación de campo en Internet

Investigué por Internet acerca de fallos que ocasionasen el cambio de caracteres en la impresión, pero no encontré nada al respecto. Y la verdad es que me parecía algo bastante extraño como para que no hubiese bibliografía al respecto. También podía tratarse de un virus informático o que la universidad usase un sistema de cifrado digital que deja mucho que desear. En el segundo caso, había tres enigmas que resolver: quién, cómo y por qué.

Dado que, tras mi infructuosa búsqueda por la red, me pareció más probable (e interesante por supuesto) la segunda opción, decidí diseñar hipótesis para la misma. 

En cuanto al quién, la cosa era bastante evidente: alguien con acceso a esa información (me parecía muy improbable que alguien hubiese diseñado un ataque dirigido para conseguir tal información, máxime teniendo en cuenta que las contraseña no aparecen – por suerte – en la página). Esto reduce bastante la lista a profesores y miembros de administración (suponiendo que ningún alumno haya hecho un listado de este tipo). Y hace aún más difíciles las respuestas al por qué. ¿Para qué iba a querer un miembro del personal de la universidad codificar una hoja así? 

Con respecto al cómo, la opción de hacerlo manualmente siempre está ahí, pero la descarté la primera por tratarse de un trabajo de chinos, como se dice, y muy probablemente nadie se iba a tomar ese esfuerzo para nada. También existía la posibilidad de que alguien hubiese creado una fuente tipográfica con estas características, que se hubiese usado un script para cifrarlo, un programa de cifrado para dummies… 

Sin embargo, era el por qué lo que más intrigado me tenía. Un amigo mío, que conoce de mi afición por la criptografía y los juegos de ingenio de este tipo, me sugirió que había encontrado a mi alma gemela en esa facultad: alguien a quien le gustaba resolver enigmas como a mí y que lo había colocado allí a ver si alguien era capaz de resolverlo (lo cual era una idea rebuscada pero que a mí me gustaba bastante). Ese mismo amigo me incitaba a que escribiese un mensaje usando el mismo cifrado diciendo que había resuelto el misterio y lo dejase colgado donde encontré el primero (lo cual era bastante difícil, pues no recordaba dónde había sido). Además, ¿qué mensaje secreto podía haber oculto en una lista de clase?

Una resolución fortuita del misterio

Mi teoría se estaba asemejando peligrosamente a los relatos de misterio de Poe. Incluso llegué a pensar que podía tratarse de algún apasionante reto del estilo del recientemente resuelto Cicada 3301. Finalmente y por motivos de falta de tiempo, deseché esa última opción, aunque me hubiese gustado continuar mis pesquisas por ahí. Así que dejé apartado el asunto durante un tiempo. Hasta que unos meses más tarde, ordenando papeles, encontré con algo que me ayudó a esclarecer el asunto. Di con lo siguiente:


Figura 5: Mi piedra rosetta para este misterio 

En la comparación de ambas páginas se puede comprobar cómo el número de letras, las líneas y la estructura del documento coinciden tanto en la versión codificada como en la que está en cristiano. Este se trataba (el de la izquierda) de un documento que mi padre me imprimió hace unos años, pero que “por error” quedó impreso así, por lo que luego tuvo que hacer una copia nueva (a la derecha). Y mira por dónde, a este documento le sucedía exactamente lo mismo que a la página misteriosa.

Ya me había topado con eso antes, pero nunca le había prestado atención. Hasta ahora. Esta evidencia viene a confirmar la teoría de que se trata de un bug en algún driver de la impresora, ya que el suceso ocurrió en dos sistemas completamente distintos.

Tras reportar el fallo de seguridad al organismo correspondiente de la universidad (el sistema de gestión informática), sin obtener hasta el momento respuesta suya, contacté con R4pe para contarle acerca del misterioso caso; le pareció interesante y me ofreció la oportunidad de publicarlo en un artículo en 0sir1s (que por cierto dentro de poco cambiará el nombre del blog, no se si ya lo ha mencionado aunque se que oficialmente aún no), por lo que le estoy muy agradecido. ¿Y ustedes habrán tenido alguna experiencia similar? ¿Se te han desordenado las letras al imprimir algún documento?

Un saludo,

Autor: Nacho

11 comentarios:

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