lunes, 22 de septiembre de 2014

Ofrecen 10.000 euros y trabajo por crackear su smartcard


Una empresa de Girona ofrece empleo y 10.000 euros a quien rompa su producto estrella: una tarjeta-chip para guardar certificados y contraseñas

Las empresas españolas que fabrican tarjetas inteligentes pueden contarse con los dedos de una mano. Entre ellas destaca de forma importante Arkocard, con sede en Girona. Arkocard tiene la respuesta a la gran pregunta que se hacen cada vez más usuarios: ¿Si no podemos guardar las contraseñas en una libreta o un post-it, y tenemos demasiadas para memorizarlas, dónde las guardamos? Desde 2010 Arkocard dedica buena parte de su I+D a una smartcardpensada específicamente para almacenar contraseñas y certificados digitales. La empezó a comercializar en 2012 y ahora reta a la comunidad de hackers especializados en "cracking" (crackers) a romperla.

Arkocard nació en 1996 como fabricante de tarjetas de plástico y hoy en día la mitad de su producción son tarjetas con tecnologías de última generación, de las cuales fabrica 3 millones al mes. Una de sus grandes apuestas han sido las tarjetas RFID, que se leen por medio de radiofrecuencia, además del desarrollo de tarjetas criptográficas a las que se puede incorporar firma digital. Entre ellas brilla con luz propia la Safe Keeper Cardque permite guardar contraseñas cifradas y hasta diez certificados digitales dentro de su chip. De esta forma, sólo es preciso recordar una contraseña: la de la tarjeta.

Para usar la Safe Keeper Card hay que disponer de un lector de tarjetas conectado al ordenador. La tarjeta cuesta 25 euros y puede comprarse en tiendas de informática. La web Safekeepercard.com muestra en un mapa los puntos de distribución a nivel mundial. En la misma web se anuncia el concurso que acabo de poner en marcha Arkocard, para 
probar la seguridad de esta tarjeta 

(http://pc.safekeepercard.com/concurso_safekeeper.php

Es un reto a la comunidad cracker, en el que se premia con 10.000 euros a quien consiga "romper su seguridad y hackear sus entrañas para acceder a su contenido". El premio que ofrece Arkocard es una cantidad alta debido a que hoy en día la mayoría de smartcardsson productos muy seguros y quien consiga atacarlas necesita una inversión considerable de tiempo y equipos. Más aún si se trata de una tarjeta pensada para almacenar contraseñas, con 4 años de I+D encima, como es la Safe Keeper Card.

El reto se presenta en forma de juego, que consiste en "conseguir 7 bolas por medio de enlaces ubicados en la memoria cifrada de la tarjeta". Los participantes deben registrarse en la web, comprar la tarjeta en http://www.plastics.com.es/44-tarjeta-concurso-hack-safe-keeper-card-pc-.html y tratar de averiguar el PIN y PUK de la misma. Una vez conseguido el reto, los ganadores deberán "acreditar y presentar el método utilizado para lograr acceder al contenido de la tarjeta", lo que convierte el juego en una auditoría de la Safe Keeper Card, con informe incluido. La empresa usará el reto para captar nuevos talentos que incorporar a su plantilla de 30 trabajadores. La fecha límite del concurso es el 31 de diciembre de 2014.

Akrocard fabrica también la tarjeta Biocard, ecológica y biodegradable, que ha recibido la certificación de biodegradabilidad por parte de un laboratorio independiente, bajo el acuerdo y supervisión de la Universidad de Milán. Los clientes de Akrocard son diversos: ayuntamientos; consorcios de transporte, entidades, asociaciones, empresas de varios ámbitos, cadenas hoteleras y mutuas de asistencia médica y de viaje. Sus tarjetas se usan en entornos de transporte público, servicios municipales (tarjeta ciudadana, bicing/Girocleta), comercial y publicitario, fidelización de clientela, control de asistencia, identificación de equipaje, asistencia en viajes, apertura de puertas para cadenas hoteleras y carnés de socio. Akrocard también cuenta con una línea de distribución de impresoras de tarjetas plásticas, para ofrecer a los clientes un servicio integral. Estas impresoras permiten personalizar las tarjetas y se venden en la misma empresa. La empresa facturó el año pasado 3 millones de euros.

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